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Etimológicamente,
radiestesia proviene del latín científico radium,
radiación, radioactividad, y del griego aisthesis, sensibilidad.
Radiestesia significa, entonces, sensibilidad a las radiaciones.
A través del empleo de instrumentos conocidos como amplificadores
de frecuencia: péndulos, varillas, antenas, etc, el radiestesista
amplifica la frecuencia vibracional de su objeto de búsqueda.
El empleo de la Radiestesia abarca un infinito abanico de posibilidades, que van
desde el uso auxiliar como diagnóstico médico, a la medición
de los chakras, o el uso empresarial para seleccionar y/o evaluar personal, también
para la búsqueda de personas u objetos perdidos, o para medir las vibraciones
de lugares, personas, alimentos, objetos, etc.
En Geobiología, a través de la radiestesia pueden detectarse y medirse
todas las fuentes de radiación que afectan a un ambiente, midiendo sus
valores e intensidades, ya sea en una casa o local, o en un terreno. Un ejemplo:
a través de una prospección geobiológica en una casa se detectan
unas venas subterráneas de agua que generan una elevada alteración
magnética, de esta manera, el radiestesista (receptor) recorre un ambiente
(espacio) con unas varillas radiestésicas (vehículo) buscando las
zonas precisas donde se hallan las venas de agua (emisor).
Hoy en
día el campo de la electrónica nos ofrece una amplia variedad de
instrumental técnico para mediciones ambientales: medidores de campos electromagnéticos,
geomagnetómetros, medidores de radiactividad, etc. Aunque si bien este
tipo de instrumental ofrece alternativas prácticas para la medición
ambiental, de ninguna manera reemplaza a la radiestesia, más bien puede
llegar a complementarla.
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