|
En
1929, en la población alemana de Vilsbiburg, el barón Gustav
von Pohl llevó a cabo el siguiente experimento: por un lado, von Pohl
y un grupo de radiestesistas determinaron las zonas geopatógenas debidas
a corrientes de aguas subterráneas, dibujándolas sobre un plano
de la localidad; por otro, los médicos de la misma marcaron sobre el plano
de la localidad la ubicación de las camas de todas las personas fallecidas
de cáncer durante un período de tiempo lo suficientemente amplio
como para que el estudio tuviera valor estadístico. Pues bien, la superposición
de ambos planos, realizados con absoluta independencia, llevó a la sorprendente
conclusión de que todos los casos de cáncer se habían producido
sobre zonas geopatógenas.
La contundencia de los hechos comprobados por el barón von Pohl abrió
un camino para posteriores investigaciones y constituye un hito en la historia
de la Geobiología.
Paralelamente a las investigaciones realizadas por von Pohl, el ingeniero francés
Pierre Cody centraba sus investigaciones en el estudio y análisis
de la ionización del aire en la vertical de las venas de agua subterráneas.
En 1935 Pierre Cody señala al gas radón como causante de cánceres
de pulmón, algo que recién sería corroborado por la ciencia
mucho más tarde, en la década de los 80.
En
1937, otro francés, el doctor Peyré, afirma la existencia
de una red de radiaciones cosmotelúricas orientadas en direcciones Norte/Sur
y Este/Oeste, a intervalos de 7 a 8 mts. Sobre la base de estas hipótesis,
el doctor Ernst Hartmann de la universidad alemana de Heildelberg inició
en los años cincuenta una serie de estudios de extraordinario rigor científico,
midiendo la resistencia eléctrica en diferentes personas y lugares. Las
importantes variaciones registradas al cambiar de lugar al sujeto examinado le
permitieron comprobar la existencia y la orientación de la red señalada
anteriormente por Peyré, pero también precisar y corregir algunos
datos: las líneas de esa red o malla geomagnética son en realidad
bandas es decir, tiene cierta anchura, unos 21 cm- y sus separaciones son
de 2,5 m en el sentido Norte/Sur y de 2 m en el sentido Este/Oeste; cifras que
varían según la constitución del suelo, al tiempo que la
densidad y nocividad de las desde entonces llamadas líneas Hartmann aumentan
en presencia de fallas geológicas, venas de agua o líneas de alta
tensión.
Posteriores estudios, entre los que se destacan los del físico francés
Lucien Romani o el Dr. Curry han aportado nuevas precisiones sobre el tema, sin
contradecir sus datos básicos, e incluso se detectaron la existencia de
redes secundarias, como la denominada Red Curry, dispuesta en sentido oblicuo
a los puntos cardinales, con bandas de unos 80 cm de anchura y separaciones de
3,5 a 16 m.
Es a partir de las investigaciones llevadas a cabo por el doctor Hartmann que
la Geobiología recibe su denominación y aceptación en los
ámbitos científicos y académicos. A nivel mundial, Alemania
es lejos, el país con más trayectoria en la Geobiología,
y donde se da la mayor concienciación a nivel popular. También otras
naciones europeas, como Suiza, Francia y España llevan varias décadas
de desarrollo de esta ciencia.
|