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El
Feng Shui se compone de un vasto sistema filosófico compuesto principalmente
por las polaridades Ying & Yang, el Wu-Xing, Tratado de las 5 Leyes de Cambio,
más conocido como Teoría de los 5 elementos, el I-CHING, o Libro
de las Mutaciones, y el Taoísmo. En realidad, este es el sistema filosófico
del cual se nutre gran parte de la cultura tradicional china, encontramos estos
mismos parámetros en la medicina, la dieta china, la acupuntura, o el tai
chi.
Veamos cada uno de estos puntos con mayor detenimiento:
Yin & Yang
El símbolo del Yin y el Yang representa el perfecto balance entre las fuerzas
opuestas que operan en el universo. Yin contiene en su interior la semilla de
Yang, y Yang contiene la semilla de Yin, esto es la complementariedad de las dos
fuerzas.
También, esta polaridad demuestra la eterna mutabilidad, la no permanencia
del universo, lo que es Yin en un momento o contexto puede ser Yang en otro, y
viceversa.
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YING
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YANG |
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Femenino
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Masculino |
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Negativo
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Positivo |
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Pasivo
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Activo |
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Frío
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Cálido |
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Noche
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Día |
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Sombra
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Luz |
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Húmedo
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Seco |
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Pesado
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Ligero |
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Blando
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Duro |
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Profundo
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Llano |
Wu-Xing
Considerados
como fuerzas de la naturaleza, que estimulan y modelan todas las actividades naturales,
o como manifestaciones del Chi, los cinco elementos no son substancias físicas,
sino poderes, esencias o cualidades que describen todas las cosas o atributos
del Universo, de todo lo que existe. 1
Los alemanes Willem Gerstung y Jens Melhasse, consultores de Feng Shui e investigadores
de este milenario arte en relación con la Geobiología, van mas allá
de estas definiciones, y en vez de 5 elementos, hablan de Cinco Leyes del Cambio,
y sostienen que estas energías provienen de quinta dimensión y tienen
un efecto sobre esta tercera dimensión a través de los elementos
que activan cada ley del cambio respectiva: Madera, Fuego, Tierra, Metal y Agua.
Ellos se asocian a los períodos del día, a las estaciones del año,
a las principales formas geométricas, a los colores, a los órganos
del cuerpo y a los sabores. Su asociación a los puntos cardinales recibe
una interpretación para cada hemisferio.
Estos elementos tienen una incidencia en nuestra salud, en nuestras funciones
mentales, los estados de ánimo y en nuestros atributos astrológicos.
Para el Feng Shui constituyen una vital fuente de información para abordar
los desequilibrios existentes en un paisaje o ambiente interno, y en la persona
misma.
1) Roger Green, Feng Shui para el Hemisferio Sur y el Hemisferio Norte,
Callis, Sao Paulo, Brasil, 2001.
2) Wilhelm Gerstung, Jens Mehlhase, Feng Shui Manual Completo de
Salud, Uriel Ediciones, Buenos Aires, Argentina, 2001.
I-CHING
Difícilmente pueda establecerse un origen preciso del I-Ching, pues su
génesis data de una época anterior a la escritura. Las antiguas
leyendas hablan de un gran sabio chino de nombre Fu Hsi, quien se estima que vivió
en 2852-2738 a.C, y quien habría unificado a la China, tornándose
así su primer Emperador. Se le atribuye también la introducción
de la agricultura en China. Fu Hsi habría extraído del universo
un modelo matemático perfecto, completo en todas sus condiciones y elementos,
con 8 trigramas compuestos de líneas Yin y Yang, y las 64 combinaciones
posibles de estos: los 64 hexagramas del I-Ching. Cuenta aún la leyenda
que Fu Hsi vio tales líneas por vez primera en el caparazón de una
tortuga.
Este libro, la obra más antigua de China, es conocido como El libro
de las mutaciones. Esta idea de cambio, de mutabilidad, es la clave del
libro, pues a través de la eterna alternancia de las fuerzas opuestas del
Yin y el Yang, Fu Hsi analizó las variaciones y movimientos del universo,
sus interrelaciones y las regularidades que tales fenómenos presentaban.
A través de la comprensión de las leyes que regían dichas
regularidades Fu Hsi llegó al origen de aquello que en occidente denominamos
Destino.
De ahí que el I-Ching sea conocido tanto como libro como oráculo.
Estos 64 hexagramas simbolizan las situaciones posibles de la vida humana entre
el Cielo y la Tierra, lenguaje que nos permite reconocer las normas universales,
recoger la energía del Chi y actuar de acuerdo a ésta.
Desde
aquellos tiempos inmemoriales el Libro de las Mutaciones ha constituido
una valiosísima guía del destino del hombre. Sirvió de guía
a pensadores y estadistas de China y Japón, y a sus pueblos, desde mucho
antes de Confucio y hasta Mao Tse Tung. Ya el sabio Confucio declaraba en las
épocas de la China feudal (550-428 a.C) Si tuviera yo algunos años
más de vida los dedicaría al estudio del I Ching, y podría
así escapar de muchos y enormes errores".
En Occidente, personalidades como Carl Gustav Jung, o escritores como Herman Hesse,
Phillip K. Dick, Octavio Paz o Jorge Luis Borges, encontraron en esta obra fuente
de estudio e inspiración.
A través de la sabiduría aforística del I-Ching, son muchas
las personas que, desde aquellos tiempos inmemoriales hasta en la actualidad,
encuentran una guía en las encrucijadas en las que a veces la vida nos
encuentra.
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